A

Aprendiendo a amar

me aventuré a conocerte.

Bailando en el mar, el océano

se convirtió en nuestra casa.

Eterno vaivén y efímero oleaje.

De a poco la tierra nos engulló

y quiso sembrar nuestra semilla.

Flor de paraíso que nacería en agosto

a un bienaventurado regazo.


Paraíso de incertidumbres y sorpresas.

Y en medio del galope,

en medio de una tempestad ahogada,

aprendí la lengua del amor junto a ti.

Y mi pecho exhaló todo lo acumulado.


Éxtasis espiral;

tu pecho en mi mano y tu mano en mi vientre.

Decidme qué es eso si no es amor.



P

Palabra sin palabra.

Mudez aguda.

Y escucho los llantos de un bebé.

Y se me escapa amor de los ojos.



A

Alivio insano.

De los que alivian de verdad.

De los que vienen para quedarse un rato.

Alivio; bendita embriagadez.



M

Mis manos, tu cara.

Mi rostro en tus manos.

Dulce y delicada fragancia de amanecer.

Leo un ojalá en tu mirada.

El placer eterno de una espera por tu llegada.




I

Infinitos son los sueños que tejemos entre las estrellas.

Acunado en susurros, tu amor es donde mi corazón se revela.

Entre rosas salvajes, tu risa alza el vuelo.

En tus brazos, querido Enai, encuentro mi anhelo.